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martes, 18 de diciembre de 2012

¿Por qué el mundo rechaza los mejores vídeos de OVNIS?



Estamos en la sociedad de la información, el siglo XXI, el impresionante mundo de Internet, y el campo de millones y millones de comentarios a cada segundo que pasa. Todo queda registrado, grabado, opinado y pertenece a todos gracias a la red y a las redes sociales, pero el mundo de la ufología está tardando en despertar a ese amanecer dorado de la información. 
Y es que existe un problema de raíz en esta ciencia de ciencias: el rechazo predefinido. Viene de un lugar muy profundo de las personalidades de los seres humanos que componen nuestras ciudades y países y pertenece a ese conjunto de tabúes que el sistema se ha encargado de instaurar en nosotros de una manera perfecta y sutil. ¿Por qué hay tanto rechazo ante los vídeos auténticos de OVNIS? ¿Qué debería pasar en el mundo para que se comience a hablar de forma masiva de estos temas en las principales cadenas televisivas y las emisoras de radio líderes?

Son dos preguntas realmente interesantes porque si contamos con todo lo que se ha publicado hasta el momento en ésta y en otras páginas de investigación este mismo año, por ejemplo, tenemos una impresionante cantidad de casos que podrían poner en pie al mas avezado de los líderes de los ejércitos de la OTAN en cuestión de segundos. Pero la información se queda por estos lares, a la gente no le interesa mucho este tipo de cosas, no hay definición en esta sociedad para informaciones así, el tema se diluye y los demás publicamos el siguiente vídeo día tras día.

Es muy difícil, en plena sociedad de la revolución digital diferenciar entre lo que son los efectos especiales y los vídeos auténticos. Aquí lo hacemos cada día y en ocasiones entendemos que muchos casos son tan increíbles que parecen falsos, aunque todas las pruebas indiquen lo contrario. Es ese componente sorpresa de espectacularidad del fenómeno OVNI que fascina e inquieta a partes iguales. Y ese último punto, la inquietud, es la clave para esa negación predefinida. Hay algo profundo dentro de nosotros que nos indica un rechazo profundo y una incredulidad máxima ante el fenómeno porque la mayoría de nosotros, realmente no estamos preparados para adoptar el rol que estos vídeos proponen: bajar un escalón en la escala alimenticia y la escala de poder. Ya no seríamos, con perdon, los putos amos de aquí. Habría alguien figurativa y visceralmente por encima. De manera literal. Flotando sobre nuestras cabezas.

Eso, la gente que hay manejando los hilos, lo sabe muy bien. Hay que crear un sistema donde el ser humano destroce a placer la naturaleza en su beneficio para demostrar continuamente que el ser humano es increíblemente poderoso. Es una inyección de supe-rego que se realiza de manera sutil en todos los ámbitos de nuestra existencia y que da por supuesto que el ser humano hace las cosas porque puede, sin preguntarse realmente sobre el equilibrio de las cosas, sobre si debe hacerlo. El hombre está descontrolado porque parece que nadie de nuestros mandatarios se pregunta sobre el sentido de la vida. Solo importa el dinero. Solo importa lo que genere cada pais. El dinero, como origen y como fin. No hay sitio para preguntas o para equilibrios. Solo el dinero.

Si no hay sitio para preguntarle al ser humano porqué hace lo que hace, evidentemente no hay sitio para preguntarse si realmente podemos llegar a ser juzgados como raza ante nuestro desvarío continuo. Solo el concepto de una figura etérea como dios, la fuerza de la naturaleza o el fenómeno OVNI podría juzgarnos en masa, como raza y claro, a nadie, le gusta ser juzgado. Ni siquiera pensar en ello. No es cómodo. No es fácil. No es directo.

Es por ese tipo de cuestiones existenciales por las que el sistema ha eliminado de raíz todo atisbo de interés en las últimas generaciones por el fenómeno, porque con él puedes comenzar a hacerte preguntas, mas de lo normal. Hoy, íbamos a evaluar una impresionante filmación grabada por el camarógrafo Antonio Urzi, el 29 de Abril de 2007, un increíble avistamiento, autentificado por varios grupos de investigación por todo el planeta, en el que se ve un objeto sólido, perfectamente definido, un objeto perfecto, un disco volador con forma acampanada, con gran definición y con gran visibilidad. Una joya de la ufología que es inmediatamente rechazada por el espectador por su profunda claridad.

Esto ocurre por el inmediato efecto de esa negación a priori que tiende a hacernos pensar en que debemos quedarnos como estamos, en nuestro mundo esclavizado. Esa negación que elimina la posibilidad de que algo increíble pudiera pasar aquel día en Milán, igual que pudo ocurrir en Mesopotamia hace miles de años, en Egipto, en Mexico, o en Perú con esas antiguas civilizaciones que no tenían ni un miserable compás, pero que calculaban ciclos y órbitas planetarias con exactitudes de la NASA.

Es importante llegar a conclusiones dentro del fenómeno, es importante seguir diferenciando los vídeos buenos y los malos. Pero cuando nos quedamos con los buenos, sería muy bueno el poder eliminar esa barrera de excepticismo tan impresionante que aun a día de hoy asola millones de corazones. No sería una cuestión de creer o no en los OVNIS. Sería una cuestión de saber que todo esto existe y que alguien en el mundo puede grabarlos en un momento dado. Es tan sencillo como cambiar el paradigma. Los ejércitos destinan miles de millones a estudiar lo mismo que usted contempla en las páginas de ufopolis a diario. Por algo será.

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